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Pinta de crack

02 octubre 2009


Emiliano Luis Fresia es una de las jóvenes promesas del semillero Decano. Es hijo del recordado Luis Fresia (fallecido en 2004), quien fuera jugador de Atlético en la época de Salvador Mónaco, el zurdo Aredes entre otros. Emiliano es un número cinco de gran prestancia y muy buen manejo de pelota, baluarte de la sexta división que está invicta y que este año buscará conseguir un nuevo trofeo para las vitrinas de nuestra gloriosa Instituciòn

¿Dónde empezaste a jugar al fútbol?
Empecé a los 7 años en la escuelita de Boca Juniors de la cual mi viejo era el representante en la provincia, ahí jugué hasta los 13 años y luego fui al CEF 18. Hace un año firmé en Atlético donde comencé a jugar en sexta división.

¿Cómo te recibieron en Atlético?
La verdad que muy bien, acá tenía muchos amigos y conocidos como el Profe Vega que me recomendó y fue quien me sumó al plantel. Después se hizo cargo Omar Vallcaneras como DT y Jorge Olmos como PF. Con este último hice una gran relación ya que me ayudó mucho a mejorar como persona.

¿Tu Papá jugó en Atlético es así?
Así es, este es el club que lo vio nacer y espero algún día tener la oportunidad de jugar en Primera División, es por eso también que decidí jugar aquí donde hoy hay muchos ex compañeros de trabajando suyo, como el caso de Luis Reartez y Salvador Mónaco.

¿En que posición jugás?
Juego de volante central, me gusta estar en permanente contacto con el balón y dárselo al compañero mejor ubicado.

¿A que jugador admirás en tu puesto?
Admiro mucho a Sebastian Battaglia por su estilo de juego, con el cual me siento un poco identificado.

¿Cómo ves el trabajo que se está haciendo en Inferiores?
Es muy bueno ya que les están dando muchas oportunidades a los más chicos para que podemos demostrar lo que mejor sabemos hacer que es jugar al futbol.

¿En casa te apoyan para que jugués al fútbol?
En mi casa me apoyan mucho ya que tuve a mi viejo que jugó al futbol, y él desde el cielo seguramente me debe estar guiando de la mejor manera.

¿Cuál es el sueño que tenés como futbolista?
Mi sueño como todos es jugar en la Primera del club, ser profesional y poder consagrarme.

¿Qué hace Emiliano aparte de jugar al fútbol?
Este es mi último año en el secundario y luego espero seguir en la facultad estudiando educación física.


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La calidad de un elegido

23 septiembre 2009


Gustavo Germán Castillo tiene 17 años y es una de las grandes promesas del semillero Decano. ¿Sus características? Habilidoso, inteligente y de gran visión de juego. Es actualmente una de las grandes revelaciones en las inferiores, lo que le valió que fuera promovido de séptima a quinta división y que haya jugado también varios partidos en la primera liguista, que conduce Salvador Mónaco. Sus destellos de crack lo llevaron a entrenar con el plantel profesional. Allí convirtió un golazo y se ganó el aplauso de los presentes en el Monumental.

Arrancó a pegarle a la redonda desde muy chico en la escuela de fútbol de su colegio. Enganche o volante por derecha, el pibe desequilibra por ambos lados. La joven promesa paró la pelota y charló con Decátedra:

¿Cuando llegaste e Atlético?
En el año 2000, cuando el profe Cacho Murillo, que era el DT de las infantiles de Atlético me vio jugar en un partido. Empecé en la categoría 92 y de ahí en más siempre usé la celeste y blanca.

¿A que jugador admiras en tu puesto?
Me gusta mucho Claudio Sarria, ya que mi estilo de juego se asemeja al suyo. Además tiene gran personalidad y, lo más importante, es que llega al gol. Mi ídolo es Juan Román Riquelme.

¿Cuales fueron los técnicos que más te enseñaron?
Todos los que me dirigieron me dejaron alguna enseñanza. Cuando comencé en Atlético, Ariel Martos en los infantiles, Fabián García y Luis Reartez que me dejaron mucho, no sólo conceptos futbolísticos sino también cómo proceder como persona que es muy importante. Rubén Vega me hizo subir de categoría y me ubicó por el sector derecho. Este año Salvador Mónaco me està dando la chance de entrenar con la primera liguista.

¿Ganaste algún campeonato en inferiores?
Sí, en el 2007 salimos campeones en novena división con el profe Luis Reartez como técnico. El año pasado dimos la vuelta olímpica con la séptima, de la mano de Omar Vallcaneras.

¿Cómo ves el trabajo que se está haciendo en el semillero?
Se están haciendo las cosas bien. Todos los años tenemos campeones. Este año la primera liguista ya está trabajando con chicos categorías 91 y 92.

¿Qué sueño tenés como futbolista?
Como todos: jugar en la primera de Atlético, mas siendo hincha del club de tus amores. Vestir la camiseta Decana con toda la hinchada a favor sería un sueño hecho realidad.

Y en casa recibís el apoyo de tus viejos…
Mi papà y mi mamà van a verme siempre. Luego, en casa, me dicen todo lo bueno y malo que vieron en mí durante el partido.

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Y… no tengo demasiado, ya que a la mañana voy al colegio y a la tarde voy a entrenar. Cuando vuelvo, mientras descanso, veo la televisión.
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Benavídez, el doctor del fútbol argentino

18 septiembre 2009


Para muchos hinchas de Atlético que lo vieron jugar fue el más grande jugador que tuvo el club en todos los tiempos. Un dirigente de la institución, el señor Núñez de la Rosa, lo vio jugar en los potreros de Tafì Viejo y de inmediatamente lo trajo para que jugara en los Decanos.

En 1943 debutó en tercera división donde jugó un par de partidos, siendo promovido esa misma temporada a la primera con sólo 18 años. Dueño de una excepcional calidad y extraordinaria habilidad, el Patón, como se lo conocía en al ambiente futbolístico, llenó los ojos y los corazones atletiquenses de fútbol y alegría en los tres inolvidables años en que jugó con la camiseta celeste y blanca. Con Atlético, ganó los campeonatos de Honor, Competencia y Absoluto de 1944 y Competencia 1945. Integró uno de nuestros más grandes equipos, aquel de Fiori, Cerrutti y Ponce. Chalín, Crespín y Jaime; González, Benavídez, Martín, Martínez y Rojas.

Alguien lo definió alguna vez para los más jóvenes como una mezcla de Ricardo Bochini por su habilidad e inteligencia y de Enzo Francescoli por su elegancia y calidad. En marzo de 1946 Estudiantes de la Plata se presentò en el Monumental para jugar un amistoso contra los nuestros. Esa tarde Benavídez enloqueció a la defensa de los Pincharratas y produjo admiración entre los dirigentes visitantes, quienes una vez concluido el cotejo se reunieron con sus pares de Atlético para formalizar su pase a al equipo de La Plata.

En el Pincha se encontró con que en su puesto estaba un histórico, gran jugador como Negri, razón por la cual en ese club jugó muy poco. Para 1947 pasó a Newell’s Old Boys de Rosario donde demostró toda su enorme capacidad llevando a la Lepra a ocupar el tercer puesto en el campeonato de 1949 y en el que el crack fue el goleador del equipo. Era la mejor campaña que un equipo rosarino había realizado hasta ese momento en Primera División.

Sus grandes actuaciones despertaron el interés de uno de los más grandes del país: San Lorenzo. El Cuervo lo contrató en 1951. Allí jugó hasta 1955 siendo goleador del Ciclón en los campeonatos de 1952 y 1953 (en este último fue el máximo artillero con 22 goles junto a Juan José Pizuti, de Racing) En el azulgrana siguió deleitando al publico y a la prensa en general, lo que llevó a que el Señor Félix Daniel Frascara, destacado columnista de la revista El Grafico, lo bautizara con el mote del Doctor del Fútbol Argentino.

La selección, el viejo continente y vuelta a casa
El Patón también integró en varias oportunidades el plantel de la Selección Nacional. En 1951, formó parte del equipo que jugó el histórico partido contra Inglaterra, en el mítico estadio de Wembley. Su campaña en el fútbol grande de nuestro país comprende 238 partidos en los que marcó 101 goles. En 1956 fue transferido al Málaga de España donde finalizó su carrera como futbolista. En Octubre de 1990 volvió a su provincia natal para visitar a sus amigos, entre ellos dos ex compañeros de Atlético: Raúl “Cara i Gallo” Martínez y Armando Cerrutti. Enterados de su presencia en Tucumán, los dirigentes de Atlético lo invitaron a concurrir al estadio para presenciar el cotejo en el que el Decano se enfrentó a Atlético de Rafaela. Antes del cotejo, el entonces presidente de la institución C.P.N, Miguel Saguir le hizo entrega de una distinción y su nombre fue anunciado por los altoparlantes del estadio, recibiendo el cariño de toda la multitud.

“A pesar de haber jugado en varios clubes, mi corazón siempre estuvo en Tucumán y en mi querido Atlético”, fueron las palabras dichas por el jugador en aquella oportunidad.

Juan Armando Benavídez, un CRACK con mayúsculas, el patòn para los tucumanos o el dòctor para los porteños. Un grande de verdad que dio Atlético Tucumán al Fútbol Argentino y que nos enorgullece a todos los Decanos.
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