Pocos dudan que con la dupla Salomón-Mónaco el final podría haber sido distinto el domingo, ya que Chiche en su debut cometió errores debido a la falta de tiempo al frente del grupo. Pero no se le puede atribuir al nuevo DT el problema físico del plantel. El sábado, cueste lo que cueste.Ya en el bondi de vuelta, y todavía con las pulsaciones a full por la derrota en el Monumental de Núñez, las opiniones no eran muy variadas. La mayoría coincidían en que el salida de
Emanuel Gigliotti no había sido acertada y que en su lugar tendrían que haber dejado el campo de juego el
Pulga Rodríguez o el
Flaco Pereyra, que en esos momentos daban muestras de un importante desgaste físico, mientras que el autor del gol era el que más entero se mostraba adelante, aguantando y descargando. Tampoco se entendió la ausencia de
Diego Erroz desde el comienzo en un partido que, de entrada, parecía hecho a medida del mediocampista que viene siendo el jugador más regular del torneo de nuestro Decano querido.
Esto nos lleva a pensar, irremediablemente, que hubo una falta de conocimiento general del nuevo DT acerca del plantel con el que cuenta y que hubiera sido un acierto que en el banco de suplentes esté la dupla
Salomón-Mónaco, conocedores a fondo de las cualidades y defectos de este grupo. No se puede negar que la mayoría de los hinchas pidieron a la dupla en este partido y que, seguramente, hubiera rendido sus frutos, ya que esta derrota estuvo ligada muy de cerca a los errores de
Chiche Sosa, que necesita tiempo para trabajar y conocer a este plantel.
Otro de los errores visibles muy fácilmente, y no sólo en este partido, es uno que no se le puede apuntar a este cuerpo técnico, es más, viene del anterior proceso del querido
Chulo Rivoira: la falta de estado físico. Es evidente como Atlético baja el rendimiento en los segundos tiempos dando ventajas a los contrarios que ven en su rival a un equipo que, literalmente, no puede contra su impotencia para correr y marcar. El domingo River se animó, más allá de la localía y la necesidad de revertir el resultado, porque Atlético se mostró liquidado, cuando todavía estaba por arriba en el marcador o empatando. El estado físico lleva inevitablemente a un desgaste anímico que se trasluce con nuestros defensores yendo a buscar la pelota dentro del arco. Y este problema sólo tiene solución con una nueva pretemporada, ya que de un domingo para el otro, no cambiará mucho.
Así y todo el pueblo Decano puede estar tranquilo con las virtudes de este plantel, sobre todo técnicas, algo que debe explotar al máximo pero que sin el respaldo físico de poco servirá, ya que el torneo que disputamos se define a muerte como una guerra en la que en cada batalla hay que dejar absolutamente todo. Como lo que pasará el sábado en el José Fierro, ante un rival que viene jugando bastante bien y que será durísimo de vencer, pero para nada imposible. Menos en la caldera de 25 y Chile. La fe está intacta y de los jugadores depende revertir este momento que tampoco es trágico, se sale con un par de victorias que se nos están negando de forma increíble. Confiamos en que Sosa encontrará el camino para explotar las virtudes del plantel y que los jugadores, esos que nos dieron tantas alegrías en los últimos años, el sábado saldrán ganar sea como sea y cueste lo que cueste.